La edición 2025-2026 confirma una realidad cada vez más evidente: Uruguay avanza rápidamente en digitalización, pero la madurez en ciberseguridad todavía no evoluciona al mismo ritmo.
Empresas, organismos y usuarios dependen cada vez más de la tecnología para operar, comunicarse y acceder a servicios. Sin embargo, ese crecimiento también amplía la superficie de exposición a amenazas, fraudes y ataques.
El informe propone justamente entender esa tensión: cómo se comportan las organizaciones frente al riesgo, qué hábitos digitales tienen las personas y cuáles son las principales brechas que hoy condicionan la resiliencia digital del país.
Cómo se construyó el informe
Para esta nueva edición, se relevó información tanto del ecosistema empresarial como de los usuarios de Internet en Uruguay, con el objetivo de construir una mirada amplia sobre el estado actual de la ciberseguridad en el país.
En el caso de las empresas, el estudio se basó en una encuesta nacional realizada a 600 organizaciones de distintos tamaños, sectores y zonas geográficas. Para el análisis sobre personas, se combinaron encuestas telefónicas y online a usuarios de Internet mayores de 12 años, relevando hábitos digitales, prácticas de protección y experiencias vinculadas al fraude y los incidentes de ciberseguridad.
Referencias de bases:

Más allá de medir incidentes, el informe busca comprender cómo evolucionan las capacidades de protección, la percepción del riesgo y el impacto real del cibercrimen en la vida cotidiana y en las organizaciones uruguayas.
Empresas: alta preocupación, baja madurez estructural
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la preocupación empresarial por los incidentes de ciberseguridad continúa creciendo.
El 63% de las empresas uruguayas declara estar bastante o muy preocupada por los riesgos vinculados a la seguridad de la información. Sin embargo, esa percepción todavía no se traduce de manera consistente en medidas concretas de protección. Solo el 20% considera haber implementado plenamente los controles necesarios.

La investigación revela además importantes debilidades estructurales:
– Solo el 21% de las empresas cuenta con un responsable formal de ciberseguridad.
– Apenas el 15% dispone de políticas definidas en la materia.
– El 68% no realiza evaluaciones periódicas de seguridad y tampoco considera necesario hacerlo.
– Menos de un tercio implementa autenticación multifactor para trabajo remoto.
El informe también muestra que muchas organizaciones continúan gestionando la ciberseguridad como un tema exclusivamente técnico, sin integrarla plenamente a la estrategia de negocio y a la gestión del riesgo corporativo.
A esto se suma otro dato relevante: el fraude y los incidentes no siempre se visibilizan públicamente. Un 13% de las empresas encuestadas afirma conocer organizaciones que sufrieron incidentes graves que nunca trascendieron a la prensa.

La brecha entre conciencia y capacidad aparece así como uno de los principales desafíos del ecosistema empresarial uruguayo.
Personas: el fraude digital ya forma parte de la vida cotidiana
La encuesta a usuarios de Internet revela una realidad igual de relevante: el impacto del cibercrimen sobre las personas ya no es excepcional.
El 32% de los usuarios afirma haber sufrido algún intento de fraude, engaño o robo de información durante el último año, mientras que el 8% declara haber perdido dinero como consecuencia de estafas online.
El informe también detecta hábitos de protección todavía insuficientes:
– 1 de cada 3 personas con computadora no tiene antivirus.
– El 8% declara haber perdido dinero en el último año como consecuencia de estafas online.
– 1 de cada 4 usuarios con smartphone no respalda la información de su dispositivo.

Más allá del impacto económico, el estudio revela un cambio cultural significativo: siete de cada diez personas que atravesaron situaciones de fraude modificaron hábitos digitales para intentar protegerse mejor.
Esto confirma una tendencia cada vez más visible a nivel global: el principal vector de ataque ya no es únicamente tecnológico. La ingeniería social, la manipulación y el engaño son hoy algunas de las herramientas más efectivas para el ciberdelito.
Inteligencia artificial y nuevas amenazas
Otro de los ejes centrales del informe es el impacto de la inteligencia artificial sobre el ecosistema de amenazas digitales.
La automatización de ataques, la generación masiva de mensajes fraudulentos y las herramientas de suplantación de identidad mediante voz e imagen sintética están transformando la escala y sofisticación del riesgo.
El desafío ya no pasa únicamente por incorporar tecnología, sino por desarrollar capacidades de adaptación más rápidas: gobernanza, cultura organizacional, formación y resiliencia operativa.
La presentación del informe: un espacio para reflexionar sobre el desafío país
La nueva edición del informe fue presentada el pasado 7 de mayo en Piso 40 del World Trade Center Montevideo, en una jornada que reunió a referentes del ecosistema tecnológico, especialistas en ciberseguridad, representantes de empresas, organismos públicos, clientes y aliados estratégicos.

El evento no solo funcionó como instancia de presentación de resultados, sino también como un espacio de intercambio sobre el momento que atraviesa Uruguay en materia de riesgos digitales, capacidades institucionales y desafíos futuros.

La actividad contó con la conducción de Antonio Larronda y la participación de referentes como María Eugenia Corti (Agesic), Saul Scanziani (Dirección General de Cibercrimen – Ministerio del Interior) y Alain Mizrahi (Grupo Radar), quienes compartieron distintas miradas sobre la evolución del cibercrimen, el impacto de la inteligencia artificial y la necesidad de fortalecer la prevención y la resiliencia digital.

Uno de los consensos más claros de la jornada fue que la ciberseguridad dejó de ser un tema exclusivamente técnico para transformarse en un desafío transversal que involucra cultura, gestión, educación y coordinación entre múltiples actores.
Mucho más que un informe estadístico
El valor de esta nueva edición de Estado de la Ciberseguridad en Uruguay no está únicamente en los números.
El estudio integra percepción empresarial, hábitos de usuarios, evolución del fraude digital y análisis del contexto institucional para construir una lectura más amplia sobre cómo evoluciona el riesgo digital en Uruguay.
En Datasec entendemos que generar información confiable también es parte de construir un ecosistema digital más seguro.

Leé el informe completo aquí.
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